La simulación como estrategia para mejorar el entrenamiento en la
colocación de un catéter venoso central
[Simulation as a Strategy to Improve Training in Central Venous Catheter
Placement]
Lucas G. Durán,1,2,* Rocío B. Cappella,3 Micaela G. Montenegro-Fernández,2 Nicolás A. Grassi,2 Magdalena Cruz,2 Franco E. Espinoza,2 Marina Otamendi,2 Florencia B. Vázquez-Brignole,2 Santiago T. Laco,2 Stefania Ftulis1
1 Departamento de Ciencias de la Salud, Universidad Nacional del Sur,
Bahía Blanca, Buenos Aires, Argentina
2 Servicio de Terapia Intensiva, Hospital Municipal de Agudos “Dr.
Leónidas Lucero”, Bahía Blanca, Buenos Aires, Argentina
3 Departamento de Geografía y Turismo, Universidad Nacional del Sur,
Bahía Blanca, Buenos Aires, Argentina
* Correspondencia; lucas.duran@uns.edu.ar
Los autores no declaran
conflictos de intereses.
https://doi.org/10.64955/jratiy2026x954
Resumen
Objetivo: Evaluar el impacto de una intervención
basada en simulación sobre el éxito técnico y las complicaciones en la
colocación de catéteres venosos centrales (CVC) por parte de residentes. Diseño: Estudio pre-posintervención, sin
distribución aleatoria, desarrollado entre enero de 2022 y diciembre de 2023.
El seguimiento abarcó todos los procedimientos realizados por los residentes
antes y después de la intervención. Ámbito: Servicio de Terapia Intensiva de un
hospital público. Participantes: Ocho residentes de primero a cuarto año de las especialidades de
Terapia Intensiva, Clínica Médica y Emergentología. Se incluyeron 510
procedimientos de colocación de CVC realizados durante la formación. La muestra
fue de tipo consecutiva, considerando todos los procedimientos registrados en
el sistema institucional. Intervenciones: Una actividad de entrenamiento con simulación clínica de fidelidad
intermedia, centrada en la práctica deliberada supervisada, con
retroalimentación estructurada y entrenamiento en el uso de la ecografía para
un abordaje guiado. Variables: Tasa de éxito en la colocación del CVC y tasa de complicaciones
generales. También se analizaron: el número de punciones, el uso de la
ecografía, el sitio anatómico, el año de residencia y la especialidad. Resultados: Se colocaron 266 CVC preintervención y
244 posintervención. No hubo diferencias estadísticamente significativas en el
éxito del procedimiento (p = 0,156; RR 1,743; IC95% 0,843-3,603), pero sí se
observó una reducción significativa de las complicaciones (p <0,001; RR
0,106; IC95% 0,037-0,304). Conclusiones: La simulación clínica mejora la seguridad del procedimiento y debería
incorporarse como herramienta formativa sistemática en la formación de
residentes.
Palabras clave: Entrenamiento simulado; catéteres
venosos centrales; educación médica.
Abstract
Objective: To evaluate the impact of a
simulation-based intervention on technical success and complication rates in
central venous catheter (CVC) placement performed by medical residents. Design: Pre/post-intervention study without
randomization, conducted between January 2022 and December 2023. Follow-up
included all procedures performed by residents before and after the
intervention. Setting: Intensive Care Unit of a public hospital. Participants: Eight residents from first to fourth year
of training in intensive care, internal medicine, and emergency medicine. A
total of 510 CVC placement procedures performed during residency training were
included. The sample was consecutive, including all procedures recorded in the
institutional system. Interventions: An intermediate-fidelity clinical simulation training session, focused
on supervised deliberate practice with structured feedback, and training in
ultrasound-guided vascular access. Outcome
measures: CVC placement success rate and overall complication rate. Additional
variables analyzed included number of punctures, ultrasound use, anatomical
site, year of residency, and specialty. Results: A total of 266 CVCs were placed
pre-intervention and 244 postintervention. No statistically significant
difference was found in the success rate (p=0.156; RR 1.743; 95%CI:
0.843-3.603), but a significant reduction in complications was observed
(p<0.001; RR 0.106; 95%CI: 0.037-0.304). Conclusions: Clinical simulation enhances procedural
safety and should be systematically incorporated into residency training
programs.
Keywords: Simulation training; central venous
catheters; medical education.
Introducción
La inserción
de un catéter venoso central (CVC) es un procedimiento clínico muy frecuente en
las unidades de cuidados intensivos y otras áreas críticas. Su correcta
ejecución es fundamental, ya que se trata de una técnica invasiva con riesgos
potenciales significativos, por ejemplo, la punción arterial inadvertida, el
neumotórax, las infecciones del torrente sanguíneo, la trombosis venosa
profunda y el sangrado.1 A pesar de ser una práctica
habitual, la colocación segura del CVC continúa siendo un desafío formativo
relevante durante la residencia médica, porque exige precisión técnica,
conocimientos anatómicos detallados y el desarrollo de técnicas auxiliares,
como la colocación guiada por ecografía. La técnica clásica de inserción basada
en reparos anatómicos ha sido complementada y, en muchos contextos sustituida,
por el abordaje guiado por ecografía con transductores de alta frecuencia que,
como se ha demostrado en múltiples estudios, logra una mayor tasa de éxito y
provoca una menor incidencia de complicaciones, especialmente cuando la
realizan operadores adecuadamente entrenados.2
Históricamente,
el modelo educativo predominante para la enseñanza de procedimientos invasivos
ha sido el aprendizaje en el contexto clínico real, bajo supervisión directa.
Este enfoque, aunque valioso, tiene importantes limitaciones: la disponibilidad
irregular de oportunidades para practicar, la variabilidad en la calidad de la
enseñanza entre instructores, la falta de estandarización de los criterios de
evaluación y, principalmente, la exposición de pacientes reales a profesionales
en la etapa inicial de entrenamiento. Este escenario ha impulsado el desarrollo
y la incorporación progresiva de metodologías innovadoras, entre las cuales la
simulación clínica ha cobrado un rol protagónico.3,4
La
simulación, como herramienta educativa, permite la adquisición y consolidación
de competencias técnicas y no técnicas en un entorno seguro, controlado y
ético. En el caso particular de la colocación del CVC, posibilita replicar
condiciones clínicas complejas sin poner en riesgo la seguridad del paciente.5 Además, ofrece la oportunidad de realizar
prácticas repetidas, recibir retroalimentación específica y progresar en el
dominio de la técnica según los principios de la práctica deliberada. Este
enfoque se basa en intervenciones educativas estructuradas, con objetivos
claramente definidos, tareas desafiantes, pero alcanzables, mediciones
objetivas del desempeño y procesos sistemáticos de corrección de errores. La
evidencia disponible respalda la efectividad de esta estrategia para mejorar el
rendimiento técnico, reducir los errores en la práctica real y favorecer la
transferencia de habilidades al entorno clínico.6,7
Asimismo, la
simulación no solo optimiza el entrenamiento, sino que también contribuye a
establecer estándares de evaluación más consistentes. La aplicación de listas
de cotejo validadas, escalas globales de desempeño y métricas objetivas (como
el número de intentos, la tasa de éxito o la identificación de complicaciones
simuladas) permite una valoración más precisa del nivel de competencia
alcanzado por los aprendices. Esto adquiere particular relevancia en el marco
de las reformas curriculares actuales, orientadas hacia una educación médica
centrada en competencias, donde se promueve una formación más flexible,
contextualizada y vinculada a los problemas de salud prioritarios y a los
avances tecnológicos disponibles.8
En este
escenario, la simulación se convierte también en un recurso clave para la
evaluación formativa y sumativa, brindando un espacio donde los profesionales
en formación pueden cometer errores sin consecuencias clínicas, recibir
retroalimentación efectiva y ajustar su práctica hasta alcanzar un desempeño
competente. Además, su integración en los programas de formación responde a la
creciente necesidad de garantizar calidad y seguridad en los cuidados médicos
desde las etapas iniciales del entrenamiento profesional.
Numerosas
investigaciones han demostrado que los profesionales que reciben formación en
simuladores logran mejores resultados técnicos y tienen menos eventos adversos
en la práctica clínica, comparados con quienes son entrenados mediante métodos
tradicionales.9,10
Por todo lo
expuesto, este trabajo se propone describir el impacto de una estrategia
educativa basada en la simulación clínica como herramienta para mejorar el
entrenamiento en la colocación del CVC de los residentes de terapia intensiva.
Se parte de la hipótesis de que la simulación, mediante su potencial para
estructurar la enseñanza, estandarizar la evaluación y proporcionar
oportunidades de aprendizaje ético y seguro, puede elevar el nivel de
competencia técnica de los residentes, y así contribuir a una atención de mayor
calidad y a que los pacientes corran un riesgo menor.
Por tal
motivo, se propone comparar la tasa de éxito de la colocación de los CVC entre
los residentes antes y después de la actividad de simulación, comunicar la tasa
de complicaciones de ambos grupos y el número de punciones necesarias para
colocar el CVC.
Materiales y Métodos
Se realizó un
estudio con un diseño pre-pos que reúne las colocaciones de CVC efectuadas por
ocho residentes de Terapia Intensiva, Clínica Médica y Emergentología de
primero a cuarto año de la residencia del Hospital Municipal de Agudos “Dr.
Leónidas Lucero” de Bahía Blanca, Buenos Aires, Argentina.
Esta
investigación adhirió plenamente a la Ley Nacional Argentina de Protección de
Datos Personales (N.° 25.326) y a la Declaración de
Helsinki. Contó con el aval de la Jefatura del Servicio involucrado. Asimismo,
cada participante dio su consentimiento por escrito para ingresar en el estudio
y tenía el derecho de abandonarlo en cualquier momento.
Unidad de análisis o población elegible
Criterios
de inclusión:
residentes de Terapia Intensiva, Clínica Médica y Emergentología de primero a
cuarto año.
Criterios
de exclusión:
capacitación previa en la colocación de CVC mediante una estrategia de
simulación.
Criterios
de eliminación:
aquellos que no hubieran registrado, al menos, el 95% de los procedimientos
realizados.
Método de recolección de datos
Se
recolectaron los datos a través de un registro de propia autoría confeccionado
con anterioridad para registrar cada procedimiento realizado. Los residentes de
este estudio recibieron un entrenamiento diferente del que históricamente se
había realizado hasta el momento. Se utilizaron los datos del registro de 10
meses antes y 10 meses después de la intervención.
Definición de las variables
Sitio y
tipo de abordaje anatómico de colocación del CVC: puede ser yugular interno derecho (anterior o
posterior), yugular interno izquierdo (anterior o posterior), subclavio
derecho, subclavio izquierdo, femoral derecho o femoral izquierdo. Los CVC
estándar fueron colocados por los siguientes accesos: yugular anterior derecho,
yugular anterior izquierdo, yugular posterior derecho, yugular posterior
izquierdo, subclavio derecho y subclavio izquierdo. Todos los introductores
para el catéter de Swan-Ganz y el cable de marcapasos transvenoso fueron
colocados mediante guía ecográfica con un abordaje yugular anterior izquierdo.
Cabe destacar
que un punto importante es el tipo de abordaje anatómico para la punción y el
otro es el tipo de dispositivo. Aquí se nombran CVC (punta en vena cava
superior o aurícula), catéteres para procedimientos de diálisis, de monitoreo
hemodinámico y cables de marcapasos, salvo que estos últimos se refieran a los
dispositivos per se, que serían introductores de 7-8 Fr.
Tipo de
dispositivo colocado:
CVC estándar de 7 Fr, catéter para hemodiálisis de 12 Fr e introductor venoso
de 8 Fr para catéter de Swan-Ganz y cable de marcapasos transvenoso.
Uso de
ecografía: si se usa
el ecógrafo se considera afirmativo, caso contrario, es negativo.
Número de
punciones: definido
como la cantidad de punciones con el catéter intravenoso Abbocath requeridas
durante todo el procedimiento. Se entiende como punción al acto de insertar una
aguja y atravesar la epidermis.
Procedimiento
exitoso: si el CVC
estaba normoinsertado comprobado por radiografía de tórax se lo consideró
exitoso.
Complicaciones: se dicotomizó la variable: era
positiva si ocurrían complicaciones, como punción arterial, hematoma
pospunción, infección asociada al catéter, neumotórax, entre otras.
Año de
residencia: primero,
segundo, tercero, cuarto.
Especialidad: Terapia Intensiva, Clínica Médica,
Emergentología y Cirugía.
Diagnóstico
de ingreso:
cardiocrítico, urgencia oncológica, neurocrítico, politrauma, posquirúrgico,
renal, respiratorio, sepsis.
Supervisión: a cargo del instructor, médico de
guardia, jefe de residentes, residente superior o nadie.
Análisis estadístico
Para el
análisis univariado de las variables incluidas en el estudio, se calcularon
medianas y porcentajes, según la naturaleza de los datos. Con el objetivo de
evaluar el impacto de las sesiones de capacitación, se compararon las
mediciones obtenidas antes y después del entrenamiento de los residentes en el
simulador.
Para la
comparación de variables categóricas pre y posintervención, se empleó la prueba
c2, mientras
que, para el análisis de variables numéricas, se utilizó la prueba de rangos
con signo de Wilcoxon, dado que se trató de un análisis apareado y no se
verificó el supuesto de normalidad. Se estableció un umbral de significación
estadística en p <0,05. Los datos se analizaron con el programa IBM SPSS
versión 23 para Windows.
Resultados
Descripción de la actividad
El grupo de
residentes participó en dos sesiones educativas de tres horas de duración,
diseñadas para optimizar sus habilidades en la colocación de CVC. Cada sesión
incluyó una conferencia teórica, capacitación en ecografía, práctica deliberada
con el simulador y retroalimentación estructurada.
La estrategia
de simulación empleó dos modelos distintos para reproducir fielmente los
procedimientos en diferentes abordajes venosos:
• Simulador Phantom: utilizado para la
evaluación y el entrenamiento en la colocación de CVC mediante un abordaje
anterior en la vena yugular interna. Este modelo se caracteriza por tener un
tejido realista, con compatibilidad para ultrasonido, lo que permite una
adecuada diferenciación entre arterias y venas. Su diseño facilita la práctica
del acceso vascular bajo guía ecográfica, mejorando la precisión y seguridad
del procedimiento.
• Torso Intravenoso Laerdal®:
implementado para el entrenamiento en el abordaje subclavio, en el laboratorio
de simulación del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad
Nacional del Sur. Este simulador permite la práctica del acceso intravenoso en
diversas estructuras vasculares, como las venas yugular externa, yugular
interna (anterior, central y posterior), subclavia y femoral. No obstante, para
este entrenamiento, se priorizó exclusivamente el acceso subclavio. Este
simulador cuenta con características avanzadas que enriquecen la experiencia
formativa, como la capacidad de generar un pulso manual palpable en las
arterias mediante un mecanismo neumático, el uso de catéteres de longitud
estándar, una simulación realista del tejido y almohadillas reemplazables para
los abordajes subclavio y femoral, asegurando condiciones óptimas en cada nueva
punción.
Las sesiones
educativas contenían material didáctico estandarizado sobre las indicaciones y
complicaciones del CVC, así como una guía paso a paso. Demostración de
inserciones yugulares internas mediante ultrasonido y de subclavia mediante
técnica de referencia: estas sesiones fueron supervisadas por el instructor
del residente, quien contaba con experiencia en inserciones de CVC y en
actividades de simulación. Se esperaba que los residentes utilizaran el
dispositivo de ultrasonido para todas las inserciones de CVC en el Phantom,
mientras que el abordaje en el Laerdal® fue a ciegas.
Descripción de la población del estudio
Se incluyó a
ocho residentes (6 de Terapia Intensiva, 1 de Emergentología y 1 de Clínica
Médica) en el análisis. En total, se colocaron 510 CVC. Antes de la
intervención, se colocaron 266 CVC, el 44,4% de ellos (118/266), por un
abordaje yugular anterior derecho con guía ecográfica; el 33,1% (88/266), por
un abordaje yugular anterior izquierdo con guía ecográfica; el 8,3% (22/266),
por un abordaje subclavio derecho; el 6,8% (18/266) fueron catéteres de
hemodiálisis con guía ecográfica; el 3,8% (10/266), catéteres de Swan-Ganz y
cables de marcapasos transvenoso; el 3% (8/266) se colocó por un abordaje
subclavio izquierdo y el 0,8% (2/266), por uno yugular posterior izquierdo.
Por otro
lado, después de la intervención, se colocaron 244 CVC: el 44,3% (108/244) por
un abordaje yugular anterior derecho con guía ecográfica; el 21,3% (52/244),
por uno yugular anterior izquierdo con guía ecográfica; el 18,9% (46/244), por
uno subclavio derecho; el 7,4% (18/244) fueron catéteres de hemodiálisis con
guía ecográfica, el 4,9% (12/244) se colocó por un abordaje subclavio
izquierdo; el 2,4% (6/244) fueron catéteres de Swan-Ganz y cables de marcapasos
transvenoso y el 0,8% (2/244), por un abordaje yugular posterior izquierdo.
El 81,2%
(216/266) y el 84,4% (206/244) de los procedimientos se hicieron con el
paciente bajo asistencia ventilatoria mecánica tanto antes como después de la
intervención, respectivamente. En la Tabla 1, se describen el diagnóstico de
ingreso y el tipo de supervisión de cada procedimiento realizado.
TABLA 1
Diagnóstico de ingreso y supervisión de los
procedimientos
|
Intervención |
Frecuencia absoluta |
Frecuencia porcentual |
||
|
Preintervención |
Diagnóstico de ingreso |
Cardiocrítico |
60 |
21,0 |
|
Urgencia oncológica |
2 |
0,8 |
||
|
Neurocrítico |
46 |
17,3 |
||
|
Politrauma |
4 |
1,5 |
||
|
Posquirúrgico |
54 |
20,3 |
||
|
Renal |
6 |
2,3 |
||
|
Respiratorio |
64 |
24,1 |
||
|
Sepsis |
30 |
11,3 |
||
|
Total |
266 |
100,0 |
||
|
Supervisión a cargo |
Instructor |
28 |
10,5 |
|
|
Jefe de residentes |
50 |
18,8 |
||
|
Médico de guardia o planta |
104 |
39,1 |
||
|
Nadie |
2 |
0,8 |
||
|
Residente |
82 |
30,8 |
||
|
Total |
266 |
100,0 |
||
|
Posintervención |
Diagnóstico de ingreso |
Cardiocrítico |
30 |
21,0 |
|
Renal |
8 |
3,3 |
||
|
Neurocrítico |
52 |
21,3 |
||
|
Urgencia oncológica |
10 |
4,1 |
||
|
Politrauma |
24 |
9,8 |
||
|
Posquirúrgico |
28 |
11,5 |
||
|
Respiratorio |
56 |
23,0 |
||
|
Sepsis |
36 |
14,8 |
||
|
Total |
244 |
100,0 |
||
|
Supervisión a cargo |
Instructor |
20 |
8,2 |
|
|
Jefe de residentes |
40 |
16,4 |
||
|
Médico de guardia o planta |
88 |
36,1 |
||
|
Nadie |
0 |
0,0 |
||
|
Residente |
96 |
39,3 |
||
|
Total |
244 |
100,0 |
||
Análisis comparativo entre los momentos
pre y posintervención
En la Tabla
2, se detallan los resultados del análisis comparativo de la tasa de éxito y de
complicaciones generales antes y después de la intervención con la estrategia
de simulación. Los valores p para las pruebas c2 fueron 0,156 y <0,001, y los
riesgos relativos fueron de 1,743 (IC95% 0,843-3,603) y 0,106 (IC95%
0,037-0,304), respectivamente.
TABLA 2
Asociación entre el éxito y las complicaciones
antes y después de la estrategia de simulación
|
|
Momento |
Total |
p* |
||
|
Presimulación |
Posimulación |
||||
|
¿Procedimiento
exitoso? |
No |
22 |
12 |
34 |
0,156 |
|
64,70% |
35,30% |
100% |
|||
|
Sí |
244 |
232 |
476 |
||
|
51,30% |
48,70% |
100% |
|||
|
Total |
266 |
244 |
510 |
||
|
52,20% |
47,80% |
100% |
|||
|
Complicaciones |
No |
230 |
240 |
470 |
<0,001 |
|
48,9% |
51,1% |
100% |
|||
|
Sí |
36 |
4 |
40 |
||
|
90% |
10% |
100% |
|||
|
Total |
266 |
244 |
510 |
||
|
52,20% |
47,80% |
100% |
|||
*p para la prueba c2.
En cuanto al
análisis comparativo respecto al número de punciones requerido, se calculó la
mediana de intentos de punciones necesaria hasta finalizar el procedimiento de
cada uno de los ocho residentes del estudio por el período de 10 meses anterior
a la actividad y se comparó con la mediana calculada por 10 meses posterior a
la actividad. La prueba de Wilcoxon estimó un valor p de 0,046 para el cálculo
de diferencia de medianas (1,5 vs. 1).
Discusión
Este estudio
representa una importante fuente de evidencia en nuestro país, específicamente
a nivel local, en donde hay poca evidencia empírica relacionada con la
simulación en contextos de residencias críticas y, de esta manera, logra ser el
puntapié hacia una mejora palpable en la práctica clínica.
La formación
basada en simulación se ha convertido en una herramienta fundamental en la
educación médica, proporcionando un entorno seguro y controlado para adquirir
conocimientos y habilidades clínicas.11,12 Aunque investigaciones previas han señalado
mejoras en la calidad de la atención médica tras la implementación de
intervenciones basadas en simulación, persiste la necesidad de llevar a cabo
estudios adicionales que confirmen la efectividad de estos enfoques en la
práctica clínica real.13-15 Este estudio se propuso dos objetivos
fundamentales: primero, expandir el conocimiento y las destrezas obtenidas
mediante la simulación hacia la inserción de CVC utilizando un simulador
específico para este propósito; segundo, evaluar los indicadores de calidad,
inclusive el número de intentos de punción, la tasa de éxito del procedimiento
y la ocurrencia de complicaciones antes y después de la implementación de una
intervención educativa estructurada.
Se ha
comprobado que las tasas de éxito tanto en la primera canulación como en la
inserción del CVC están estrechamente ligadas al entrenamiento con simulación,
lo cual es crucial, dado que, en estudios previos, se ha sugerido que menos
intentos de canulación y una mayor tasa de inserción exitosa se asocian con una
reducción de las complicaciones mecánicas.15 Específicamente, en nuestro estudio, no ha
sido posible encontrar diferencias estadísticamente significativas relacionadas
con la intervención basada en una actividad de simulación respecto a la
variable de procedimiento exitoso, lo cual puede explicarse por lo reportado en
la bibliografía. En primera instancia, cabe destacar que los estudios que
evalúan la eficacia de planes de estudio de capacitación específicos basados en
simulación para CVC son heterogéneos, con diferentes niveles de aprendizaje,
diferentes tipos de simuladores, modalidades de enseñanza complementaria
variables, herramientas de evaluación no estandarizadas y falta de consenso
sobre la determinación de la competencia. En la revisión sistemática y el
metanálisis de Ma et al., se evaluaron 20 estudios de investigación de calidad
que describían intervenciones educativas basadas en simulación enseñadas a
estudiantes de diversos niveles.16 En todos los estudios, se
utilizaron maniquíes disponibles comercialmente, entrenadores caseros, modelos
animales y programas de realidad virtual. Todos incluyeron un grupo de control
que no había recibido una intervención de entrenamiento basada en simulación.
Los resultados de este metanálisis y de estudios más recientes se centran en:
1) el desempeño del alumno, 2) las actitudes del alumno y 3) los resultados en
los pacientes. Específicamente una de las limitaciones de la presente
investigación es no haber abordado estas últimas dos dimensiones que deberían
de ser consideradas para el análisis global de la temática analizada.
Sin embargo,
al analizar la mediana de la cantidad de punciones en ambos momentos, se
observó una reducción significativa en el número de intentos necesarios para
completar el procedimiento tras la implementación de la estrategia de
entrenamiento mediante la simulación. Este hallazgo resulta clínicamente
relevante, dado que la inserción de CVC se asocia con importantes riesgos para
los pacientes, que aumentan especialmente en el contexto de inserciones
fallidas y múltiples intentos de canulación. En este sentido, según un estudio,
el 28% de los pacientes tuvo complicaciones luego de una inserción exitosa.17 Asimismo, el número de intentos de canulación
venosa se correlaciona fuertemente con las tasas de fracaso y complicaciones,
se incrementa del 4,3% con un único intento al 24% cuando se requieren más de
dos intentos.14
De acuerdo
con estos antecedentes, en el presente estudio, se observó una reducción
significativa en la frecuencia de complicaciones tras la implementación de la
simulación (de 36 a 4 casos; p <0,001), lo que refuerza la relevancia
clínica de disminuir el número de intentos. Además de las complicaciones
físicas, los múltiples intentos de canulación le pueden generar ansiedad e
incomodidad al paciente. En conjunto, estos resultados sugieren que el
entrenamiento basado en simulación se asocia significativamente con una
disminución tanto de los fracasos en la inserción del CVC como del número de
intentos de canalización y de las complicaciones asociadas.17
Si bien ya se
han mencionado algunas de las limitaciones de este estudio, es menester
destacar que, dada la población objetivo tan específica, se logró reunir un
pequeño número de participantes. Por lo tanto, resulta imposible no considerar
este hecho a fin de interpretar los resultados, pues existe una mayor
probabilidad de que los resultados puedan verse afectados por variaciones
aleatorias o sesgos no detectados. Esto puede limitar la generalización de
nuestros hallazgos a poblaciones más amplias o a diferentes contextos clínicos.
Además, el tamaño limitado de la muestra puede afectar la capacidad del estudio
para detectar diferencias estadísticamente significativas como sucedió con la
variable de éxito del procedimiento, así como imposibilita realizar análisis
secundarios o por subgrupos. Por este motivo, se recomienda interpretar los
resultados con precaución y considerar futuras investigaciones con muestras más
grandes para validar y ampliar nuestros hallazgos. Este estudio es una
oportunidad para conseguir tal fin.
Conclusiones
La formación
en procedimientos continúa siendo un pilar fundamental en la capacitación de
los residentes, particularmente en el desarrollo de habilidades técnicas
esenciales para la práctica clínica. Los hallazgos de este estudio muestran que
la capacitación basada en simulación, combinada con la práctica deliberada en
un entorno de aprendizaje de dominio, optimiza el desempeño de los residentes
en la colocación de CVC, tanto en escenarios simulados como en procedimientos
clínicos reales. En particular, se observó una reducción significativa en el
número de punciones necesarias por procedimiento, lo que sugiere un impacto
positivo en la seguridad del paciente y la eficiencia del procedimiento.
A pesar de
estos resultados prometedores, se requieren estudios adicionales para evaluar
el impacto a largo plazo de la simulación en los resultados clínicos, inclusive
en la reducción de infecciones asociadas al CVC y complicaciones mecánicas
posteriores al entrenamiento. Asimismo, resulta de interés para los
involucrados en esta investigación el desarrollo de una futura línea en donde
se apliquen metodologías de simulación en otros procedimientos críticos, como
el manejo avanzado de la vía aérea, con el objetivo de estandarizar estrategias
formativas que mejoren la seguridad y eficacia en la atención de pacientes
críticos.
Agradecimientos
A la Dra.
Violeta Irma Torres por siempre impulsar el desarrollo continuo de cada uno de
los miembros del Servicio de Terapia Intensiva.
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