Traumatismo craneoencefálico moderado: análisis de variables
epidemiológicas
[Moderate Traumatic Brain Injury: Analysis of Epidemiological Variables]
Alba López-Fernández,a,b,* Manuel
Sánchez-Sánchez,a,b Manuel Quintana-Díaz,a,b,c Daniel
Agustín-Godoyd
a Unidad de Politraumatizados y Quemados Críticos, Servicio de Medicina
Intensiva, Hospital Universitario La Paz, Madrid, España
b Instituto de Investigación IdiPAZ, Madrid, España
c Facultad de Medicina, Universidad Autónoma de Madrid, Madrid, España
d Unidad de Cuidados Neurointensivos, Sanatorio Pasteur, San Fernando
del Valle de Catamarca, Argentina
* Correspondencia:
albalopf@gmail.com
Los
autores no declaran conflictos de intereses.
Resumen
Objetivos: Describir la epidemiología del
traumatismo craneoencefálico moderado y analizar factores predictivos de
desenlaces funcionales desfavorables. Diseño/ámbito: Estudio observacional retrospectivo
multicéntrico en dos unidades neurocríticas de España y la Argentina. Pacientes: 392 pacientes con un traumatismo
craneoencefálico moderado (GCS 9-13) internados durante el primer semestre de
2023 y un seguimiento funcional a los 6 meses. Variables: Puntuación en la GCS y subpuntuación
motora tras la reanimación, reactividad pupilar, tipo de lesión en la
tomografía computarizada (según Marshall), empeoramiento radiológico, necesidad
de cirugía e intubación orotraqueal. El desenlace funcional se evaluó con la
GOSE al alta y a los 6 meses. Resultados:
El 32,6% tuvo un deterioro neurológico precoz y el 22,5% requirió
cirugía urgente. Al alta, el 34,4% tenía una puntuación desfavorable en la
GOSE, que se redujo al 21,2% a los 6 meses. Incluso con una puntuación de 13 en
la GCS, el 16,5% sufrió un desenlace desfavorable. En el análisis
multivariante, la intubación orotraqueal precoz (OR 4,72; IC95% 2,72-8,21; p
<0,0001) y el deterioro neurológico temprano (OR 1,66; IC95% 1,00-2,74; p =
0,04) se asociaron, de forma independiente, a mal pronóstico. No hubo
diferencias significativas según el tipo de hemorragia intracraneal. Conclusiones: El traumatismo craneoencefálico moderado
conlleva una alta morbilidad. La identificación precoz de factores, como la
intubación orotraqueal y la inestabilidad neurológica, es clave para mejorar el
manejo y el pronóstico funcional. Se requieren modelos predictivos más precisos
y estudios prospectivos que confirmen estos hallazgos.
Palabras clave: Traumatismo craneoencefálico moderado;
Escala de Coma de Glasgow; pronóstico funcional; deterioro neurológico;
intubación orotraqueal.
Abstract
Objectives: To describe the epidemiology of moderate
traumatic brain injury and identify risk factors predictive of unfavorable
functional outcomes. Design/Setting: Multicenter retrospective observational study conducted in two
neurocritical care units in Spain and Argentina. Patients: A total of 392 patients with a moderate
traumatic brain injury (GCS 9-13) admitted during the first half of 2023, with
a follow-up at 6 months. Variables: GCS and motor subscore after adequate resuscitation, pupillary
reactivity, CT findings classified according to Marshall, early neurological
deterioration, and the need for neurosurgical intervention or orotracheal
intubation. Functional outcome was assessed using GOSE at hospital discharge
and at 6 months. Results: 32.6% of patients experienced early neurological deterioration and 22.5%
required urgent surgery. At discharge, 34.4% had an unfavorable GOSE outcome,
which decreased to 21.2% at 6 months. Notably, 16.5% of patients with GCS 13
also had poor functional outcomes. Multivariate analysis identified early
orotracheal intubation (OR 4.72; 95%CI: 2.72-8.21; p<0.0001) and early
neurological worsening (OR 1.66; 95%CI: 1.00-2.74; p=0.04) as independent
predictors of unfavorable outcomes. No significant differences were found based
on hemorrhage type. Conclusions: Moderate traumatic brain injury is associated with high morbidity. Early
identification of risk factors, such as orotracheal intubation and neurological
instability, is essential for guiding management. Prospective studies are needed
to confirm these findings and refine outcome prediction.
Keywords: Moderate traumatic brain injury; Glasgow
Coma Scale; functional outcome; neurological deterioration; orotracheal
intubation.
Introducción
El
traumatismo craneoencefálico (TCE) es un cuadro que puede generar un amplio
espectro de consecuencias, desde una alteración leve del nivel de conciencia
hasta una discapacidad permanente o incluso la muerte. Dentro de esta
clasificación, el TCE moderado ha suscitado un considerable debate en la
comunidad médica debido a la falta de consenso sobre su definición y manejo
clínico.
La primera
definición de TCE moderado fue propuesta por Rimel et al., en 1982, y describe
a estos pacientes como aquellos con una puntuación en la Glasgow Coma Scale
(GCS) de entre 9 y 12, tanto al ingresar como a las 6 horas de la lesión.1 Investigaciones posteriores justificaron la
inclusión de los pacientes con una puntuación de 13 en este grupo.2,3
A pesar de
esta definición, en la bibliografía científica, existe una notable brecha entre
los estudios que evalúan a pacientes con TCE leves (GCS 14-15) o graves (GCS
3-8) y aquellos enfocados específicamente en los TCE moderados. Muchos autores
agrupan los TCE moderados y graves como una sola entidad,4 mientras que otros no diferencian a los
pacientes con TCE moderado en sus análisis.5 Sin embargo, aunque la epidemiología, los
mecanismos de daño y la fisiopatología de los TCE moderados y graves son
comparables en las fases iniciales, las diferencias en la evolución clínica, el
pronóstico y los desenlaces finales son significativas.6
Los pacientes
con un TCE moderado representan una población clave, ya que, a diferencia de
los casos graves, que, a menudo, se asocian con daño cerebral extenso e
irreparable, estos enfermos ofrecen una ventana de oportunidad para intervenir
y prevenir discapacidades a largo plazo.7 Aproximadamente el 60% de los
pacientes con un TCE moderado presenta alteraciones agudas en la tomografía
computarizada (TC) inicial, entre el 20% y el 84% requiere ingreso en unidades
de cuidados intensivos (UCI), y alrededor del 15% precisa una intervención
quirúrgica para evacuar lesiones o manejar fracturas.
Estas
variaciones en las características clínicas y los desenlaces subrayan la
importancia de una comprensión más detallada de la epidemiología del TCE
moderado. La identificación y el análisis de los patrones epidemiológicos, como
la frecuencia de alteraciones en la TC, la necesidad de ingreso en una UCI y
las cirugías, son fundamentales para mejorar la estratificación del riesgo y
guiar las decisiones clínicas.
El objetivo
principal de este estudio fue profundizar en la epidemiología de los pacientes
con un TCE moderado. Como objetivos secundarios, se pretendió identificar
factores de riesgo asociados a un estado funcional desfavorable y analizar las
diferencias pronósticas entre los subgrupos definidos por la puntuación en la
GCS. Esta comprensión integral es necesaria para optimizar la toma de
decisiones clínicas y mejorar el manejo de esta compleja población de
pacientes.
Materiales y Métodos
Se llevó a
cabo un estudio observacional retrospectivo de todos los pacientes con un TCE
moderado atendidos en dos UCI especializadas en enfermos neurocríticos, de
tercer nivel, ubicadas en Madrid (España) y Buenos Aires (Argentina), desde el
1 de enero de 2023 hasta el 30 de junio de 2023.
Se incluyó a
pacientes >18 años con un TCE moderado, definido por una puntuación en la
GCS de entre 9 y 13, al llegar al hospital, determinada por el equipo de Medicina
Intensiva encargado de la UCI Neurológicos tras la reanimación y
estabilización. A diferencia de estudios previos, esta investigación incluyó
dentro del grupo de TCE moderado a aquellos pacientes con una puntuación 13 en
la GCS, dada su relevancia clínica asociada a la presencia de hematomas
intracraneales y el riesgo de requerir intervenciones quirúrgicas.8 Los criterios de exclusión fueron: pacientes
con una TC de cráneo inicial realizada después de una cirugía (salvo la
colocación de un sensor de presión intracraneal), politraumatizados cuya lesión
predominante no fuera el TCE, embarazadas y aquellos con indicación de
adecuación de tratamiento debido a su estado clínico.
Variables recogidas
Los datos
fueron recogidos a través de formularios electrónicos.
• Variables epidemiológicas: edad, sexo,
causas del traumatismo (accidente de tránsito, precipitación, atropello,
caídas, deporte y agresiones) y lesiones asociadas al TCE moderado codificadas
según la puntuación en la Abbreviated Injury Scale,9 consumo de alcohol y estupefacientes, y
escalas pronósticas de gravedad (Injury Severity Score, Revised
Trauma Score, Trauma Injury Severity Score).10-12
• Variables hospitalarias: puntuación de
la GCS al ingreso y puntuación motora de la GCS tras una reanimación adecuada,
deterioro neurológico, reactividad pupilar, hipotensión (presión arterial
sistólica <90 mmHg), hipoxia (SpO2 <90% o PaO2 <110
mmHg), análisis de urgencia: glucemia, natremia y coagulopatía (índice
internacional normalizado >1,4 y tiempo de tromboplastina parcial activada
>33), tipo de lesión en la TC al ingresar, clasificada según la escala de
Marshall,13 y empeoramiento en las TC sucesivas3 (incremento del desplazamiento de la línea media, compresión de las
cisternas o progresión de las lesiones hemorrágicas), elevación prolongada de
la presión intracraneal >22 mmHg durante >15 min, así como evolución
(necesidad de ingreso en planta o unidad de críticos, necesidad de cirugía o de
ventilación mecánica, duración y resultado funcional).
El deterioro
neurológico se definió, según Morris et al.,14 como una reducción de la puntuación total de
la GCS de, al menos, 2 puntos o más de 1 punto en la puntuación motora de GCS
junto con alteraciones pupilares.
Los pacientes
fueron tratados según las prácticas habituales, siguiendo las recomendaciones
de las guías internacionales vigentes.15
El resultado
funcional se evaluó en el momento del alta hospitalaria y a los 6 meses
mediante la Glasgow Outcome Scale Extended (GOSE)16 obtenida por revisión de la historia
clínica o entrevistas telefónicas.
Para el
análisis estadístico, esta variable se dicotomizó en resultados favorables
(discapacidad moderada y buena recuperación; GOSE 5-8) y desfavorables (muerte,
estado vegetativo persistente y discapacidad severa; GOSE 1-4).
Para el
análisis de los resultados, se consideraron subgrupos de pacientes según la
puntuación en la GCS al ingresar. Los pacientes fueron clasificados en dos
grupos: GCS de 9 o 10 y GCS de entre 11 y 13. Este análisis se realizó con el
objetivo de identificar posibles diferencias pronósticas dentro de los
pacientes con un TCE moderado, en función de su nivel de conciencia en el
momento de la admisión.
El estudio
fue aprobado por el Comité de Ética de Investigación del Hospital Universitario
La Paz, Madrid.
Análisis estadístico
Las variables
cuantitativas se expresan como media y desviación estándar o mediana y rango
intercuartílico, según su distribución, y las variables cualitativas, como
proporciones.
Las
diferencias entre proporciones se analizaron con la prueba c2 o la prueba exacta de Fisher para
muestras pequeñas. En el caso de variables cualitativas con numerosas
categorías, se procedió, siempre que hubiese una evidencia bibliográfica o
clínica razonable, a un proceso de agregación que permitiese analizarlas en tablas
de 2x2 y poder calcular las medidas de riesgo.
A fin de
comparar medias se utilizó la prueba de la t de Student. Con muestras pequeñas
y que no cumplían el requisito de normalidad analizado por la prueba de
Kolmogorov-Smirnov modificado por Lilliefors, se usaron las pruebas no
paramétricas (prueba de la U de Mann-Whitney).
Los análisis
se realizaron con el paquete estadístico SPSS (versión 29; IBM Statistics). Se
consideró estadísticamente significativo un valor p <0,05.
Resultados
Durante el
período de estudio, se incluyó a 392 pacientes con un TCE moderado (GCS 9-13).
La media de la edad era de 49,05 ± 26,42 años y predominó el sexo masculino
(71,5%; n = 281). La tasa de mortalidad global al alta fue del 5,87% y aumentó
ligeramente al 6,12% a los 6 meses.
Las
diferentes causas del TCE moderado fueron: accidente de tránsito (50,25%),
caída accidental (39,28%), agresión (8,16%) y otras (2,3%). La tasa de
mortalidad por grupos fue: accidente de tránsito (1,5%), caída accidental
(3,1%), agresión (0%) y otras (1,3%).
El 36% había
consumido alcohol o estupefacientes. El 32,6% (128 pacientes) tenían un
deterioro del nivel de conciencia en las primeras horas del traumatismo (Tabla
1).
|
TABLA 1 Características epidemiológicas y
radiológicas de los pacientes |
|
|
Datos epidemiológicos |
n = 392 |
|
Edad |
49,05 ± 26,42 |
|
Sexo masculino |
281 (71,5%) |
|
Puntuación inicial de la GCS |
|
|
9 |
55 (14,03%) |
|
10 |
72 (18,37%) |
|
11 |
63 (16,07%) |
|
12 |
117 (29,85%) |
|
13 |
85 (21,68%) |
|
Causas del TCE |
|
|
Accidente de tránsito |
197 (50,26%) |
|
Caída |
154 (39,29%) |
|
Agresión |
32 (8,16%) |
|
Otras |
9 (2,3%) |
|
Traumatismo asociado |
|
|
Torácico |
95 (24,23%) |
|
Abdominal |
17 (4,34%) |
|
Ortopédico |
80 (20,41%) |
|
Raquídeo |
10 (2,55%) |
|
Maxilofacial |
120 (30,61%) |
|
Consumo de tóxicos o estupefacientes |
141 (35,97%) |
|
Empeoramiento de la puntuación de la GCS |
128 (32,6%) |
|
Hipotensión |
48 (12,24%) |
|
Hipoxemia |
121 (30,87%) |
|
Hemoglobina |
13,19 ± 1,93 mg/dl |
|
Hemorragia |
|
|
Epidural |
47 (12%) |
|
Subdural |
130 (33,16%) |
|
Subaracnoidea |
277 (70,66%) |
|
Intraparenquimatosa o contusiones |
292 (74,49%) |
|
Intraventricular |
30 (7,65%) |
|
Lesiones |
|
|
Lesión axonal traumática |
45 (11,48%) |
|
Fractura de base del cráneo |
87 (22,19%) |
|
Fragmentos óseos |
24 (6,12%) |
|
Alteración del 4.º ventrículo |
36 (9,18%) |
|
Cisternas |
|
|
Permeables |
258 (65,82%) |
|
Comprimidas |
61 (15,56%) |
|
Ausentes |
73 (18,62%) |
|
Clasificación de Marshall |
|
|
I |
6 (1,53%) |
|
II |
222 (56,63%) |
|
III |
90 (22,96%) |
|
IV |
16
(4,08%) |
|
V |
43 (10,97%) |
|
VI |
15 (3,83%) |
GCS = Glasgow Coma Score; TCE =
traumatismo craneoencefálico.
Hallazgos radiológicos
Según la TC
al ingresar, más de la mitad (56,63%) fue clasificado como tipo II de Marshall.
El resto se distribuyó entre los tipos III (22,96%), V (10,97%), VI (3,83%), IV
(4,08%) y I (1,53%). El 36,25% tuvo un empeoramiento radiológico, y el 5,35% de
ellos pasaron de una lesión difusa a una ocupante de espacio.
Manejo clínico
Setenta y
ocho de los 392 pacientes (19,9%) fueron dados de alta tras 24 h de observación
en el servicio de urgencias, mientras que 54 (13,8%) ingresaron en la planta de
neurocirugía y 260 (66,33%) fueron trasladados a la UCI.
Se realizó
una craniectomía descompresiva urgente (dentro de las primeras 24 h) a 88
pacientes (22,4%). El 41,07% (161 pacientes) requirió ventilación mecánica
invasiva (VMI). El tiempo promedio de VMI varió según la puntuación en la GCS:
9 puntos (8,38 ± 10,52 días), 10 puntos (6,32 ± 10,47 días), 11 puntos (5,15 ±
6,93 días), 12 puntos (1,89 ± 6,8 días) y 13 puntos (4,19 ± 6,88 días).
Resultados funcionales y factores pronósticos
El análisis
funcional basado en la GOSE arrojó un resultado favorable al alta (GOSE 5-8) en
el 65,56% de los pacientes, y se incrementó al 78,83% a los 6 meses. Sin
embargo, el 16,33% (n = 64) requirió el reingreso en la UCI durante el
seguimiento.
Ni la edad ni
el sexo mostraron diferencias significativas entre los pacientes con resultados
favorables y desfavorables (GOSE 1-4) (edad media: 45 ± 24 años vs. 50 ± 27
años, p = 0,51; sexo masculino: 75,5% vs. 69,6%, p = 0,21). Las alteraciones
pupilares tampoco tuvieron una asociación estadísticamente significativa con
los resultados funcionales (5,9% en resultados desfavorables vs. 2,3% en
resultados favorables, p = 0,06).
No se
apreciaron diferencias entre el tipo de hemorragia y los resultados
desfavorables (GOSE). Sin embargo, tanto los hematomas epidurales como los
subdurales requirieron cirugía con mayor frecuencia (63% y 30%,
respectivamente). La necesidad de cirugía y VMI se relacionó con peores
resultados funcionales en todos los tipos de hemorragia, con diferencias
estadísticamente significativas (56% de resultados desfavorables vs. 27% en
cirugía, p <0,001; 58% vs. 17% en VMI, p <0,001) (Figura 1).

Figura 1. Frecuencia de los diferentes tipos
de lesiones cerebrales identificadas mediante tomografía computarizada en
pacientes con traumatismo craneoencefálico moderado.
HIV = hemorragia intraventricular; HEP =
hemorragia epidural; HSD = hematoma subdural; HSA = hemorragia subaracnoidea;
HIP = hemorragia intraparenquimatosa (incluye contusiones parenquimatosas); VMI
= ventilación mecánica invasiva;
GOSE = Glasgow Outcome Scale Extended.
Los asteriscos (*) representan las variables
con asociación estadísticamente significativa (p <0,05).
En el análisis de factores asociados a resultados funcionales
desfavorables, se identificaron como determinantes el consumo de alcohol o
estupefacientes, la hipotensión arterial, la necesidad de intubación
orotraqueal (IOT) precoz, la presencia de cisternas alteradas en la TC inicial
o hallazgos que indicaran cirugía urgente y el deterioro neurológico temprano.
Sin embargo, el análisis multivariante solo mantuvo como factores
significativos la IOT (OR 4,72; IC95% 2,72-8,21; p <0,0001) y el deterioro neurológico
(OR 1,66; IC95% 1,00-2,74; p = 0,04) (Tabla 2).
TABLA 2
Factores asociados a resultados funcionales
según la Glasgow Outcome Scale Extended (GOSE)
|
Factor |
Resultado desfavorable (n = 135) |
Resultado favorable (n = 257) |
p |
|
IOT precoz |
93 (69,3%) |
66 (25,6%) |
<0,0001 |
|
Cisternas alteradas en la TC |
70 (51,8%) |
64 (24,9%) |
<0,0001 |
|
Hipotensión |
27 (20%) |
21 (8,1%) |
0,0007 |
|
Cirugía precoz |
111 (82,4%) |
115 (44,9%) |
0,001 |
|
Deterioro neurológico |
58 (42,9%) |
70 (27,4%) |
0,001 |
|
Estupefacientes y alcohol |
58 (42,9%) |
83 (32,3%) |
0,03 |
Comparación de factores clínicos y
radiológicos entre pacientes con resultados desfavorables (GOSE 1-4) y
favorables (GOSE 5-8).
IOT = intubación orotraqueal; TC = tomografía computarizada.
Análisis por subgrupos
Para el
análisis de los datos, los pacientes fueron divididos en dos grupos según la
puntuación en la GCS al ingresar: 9-10 (grupo 1) y 11-13 (grupo 2). Se
observaron diferencias significativas entre ambos grupos en cuanto a resultados
desfavorables al alta, que fueron más frecuentes en el grupo 1 (51% vs. 26,4%,
p = 0,0001), aunque la mortalidad no varió significativamente entre ellos.
En el grupo
2, se hallaron diferencias en el resultado desfavorable en pupilas alteradas
(62,5 vs. 25,2; p = 0,01), cisternas alteradas (47,4% vs. 17,6%; p = 0,0001),
deterioro neurológico (41,8 vs. 17,3; p = 0,0001), cirugía precoz (51,8 vs.
19,9%; p = 0,0001) y necesidad de IOT (54,4% vs. 14,5%; p = 0,002).
En el
análisis multivariante, únicamente el deterioro neurológico (OR 2,20; IC95%
1,16-4,15; p = 0,01) y la IOT (OR 4,06; IC95% 2,00-8,20; p = 0,00091)
permanecieron como factores asociados.
Por otro
lado, en el grupo 1, solo la hipotensión arterial (75,0% vs. 44,4; p = 0,004) y
la IOT (62,9 vs. 30,4; p = 0,0003) arrojaron diferencias significativas en el
resultado desfavorable; únicamente la IOT se mostró como factor asociado en el
análisis multivariante (OR 3,03; IC95% 1,34-6,86; p = 0,007).
Discusión
Nuestro
estudio revela que una proporción significativa de pacientes con un TCE
moderado tuvo complicaciones clínicas graves: el 32,6% sufrió un deterioro
clínico significativo y el 22,45% requirió una cirugía urgente. Estos
resultados refuerzan la importancia del ingreso en la UCI y de una
monitorización continua con TC seriadas para este grupo de pacientes, como se
muestra en la Figura 2.

Figura 2. Evolución clínica de los pacientes
con traumatismo craneoencefálico moderado en la Unidad de Cuidados Intensivos.
GCS = Glasgow Coma Scale.
La
disminución de la correlación entre la puntuación inicial de la GCS y los
resultados clínicos observada en los últimos años podría atribuirse a varios
factores.17 La sedación precoz en el lugar del accidente y
el consumo de alcohol o estupefacientes (36% de nuestra cohorte) pueden alterar
la evaluación inicial del nivel de conciencia, y llevar a sobreestimar la
gravedad del TCE. Aunque la GCS sigue siendo una herramienta valiosa, nuestros
hallazgos subrayan la necesidad de contextualizar su interpretación en función
de las circunstancias clínicas.
En
comparación con estudios previos, nuestra cohorte tenía ciertas diferencias
epidemiológicas y de manejo. La media de edad era más alta (49 vs. <40 años
en otras series),6,18,19 y los accidentes de tránsito
representaron la causa predominante (50,26%), en contraste con el creciente
predominio de caídas reportado en otras series.18,19 Además, la proporción de cirugías
fue mayor (22,45% vs. 10,5% en estudios previos1), lo cual podría explicarse, entre
otros factores, por la centralización de casos en instituciones especializadas
en neurocirugía. Pese a estas diferencias, la tasa de mortalidad a los 6 meses
(6,12%) fue inferior a la de series previas (15%-20%),20,21 así como también el uso de VMI
(41,07% vs. 96% reportado por Vitaz et al.22).
En nuestra
cohorte, los desenlaces funcionales desfavorables (GOSE 1-4) no estuvieron
significativamente asociados con el tipo de hemorragia. Sin embargo, las
hemorragias epidurales y subdurales fueron las que, con mayor frecuencia,
requirieron una intervención quirúrgica, lo que sugiere su impacto en el manejo
clínico.
El análisis
de subgrupos según la GCS al ingreso destacó diferencias pronósticas
relevantes. Más del 50% de los pacientes con una puntuación de 9-10 tuvieron
desenlaces desfavorables al alta, pero esta proporción disminuyó notablemente
al 27,6% a los 6 meses, esto muestra la importancia del seguimiento prolongado
para valorar la recuperación funcional. Por otro lado, en el grupo con una
puntuación de 11-13, factores, como el deterioro neurológico temprano, las
alteraciones pupilares, la compresión de cisternas en la TC inicial y la
necesidad de IOT emergieron como predictores clave de resultados desfavorables.
Estos hallazgos subrayan la heterogeneidad del TCE moderado y podrían
justificar una subdivisión más precisa para guiar el manejo clínico (Tabla 3).
TABLA 3
Relación entre la puntuación inicial en la GCS
y el resultado funcional al alta medido por la GOSE en pacientes con
traumatismo craneoencefálico moderado
|
GOSE al alta |
|||||||
|
|
BR |
DM |
Resultado favorable total |
DS |
EVP |
Muerte |
Resultado desfavorable total |
|
GCS 9 (55/392) |
5 (9,09%) |
22 (40%) |
27 (49,09%) |
22 (40%) |
1 (1,8%) |
5 (9,09%) |
28 (50,91%) |
|
GCS 10 (72/392) |
6 (8,33%) |
29 (40,28%) |
35 (48,61%) |
32 (44,44%) |
0 (0%) |
5 (6,94%) |
37 (51,39%) |
|
Total Grupo 1 (127/392) |
11 (8,66%) |
51 (40,15%) |
62 (48,82%) |
54 (42,52%) |
1 (0,8%) |
10 (7,87%) |
65 (51,18%) |
|
GCS 11 (63/392) |
7 (11,11%) |
30 (47,61%) |
37 (58,72%) |
22 (34,92%) |
1 (1,59%) |
3 (4,76%) |
26 (41,28%) |
|
GCS 12 (117/392) |
11 (9,40%) |
76 (64,96%) |
87 (74,36%) |
22 (18,80%) |
2 (1,71%) |
6 (5,13%) |
30 (25,64%) |
|
GCS 13 (85/392) |
25 (29,41%) |
46 (54,12%) |
71 (83,53%) |
10 (11,76%) |
0 (0%) |
4 (4,7%) |
14 (16,47%) |
|
Total Grupo 2 (265/392) |
43 (16,23%) |
152 (57,36%) |
195 (73,58) |
54 (20,38%) |
3 (1,13%) |
13 (4,91%) |
70 (26,41%) |
|
Total |
|
257 (65,39%) |
|
135 (34,35%) |
|||
|
GOSE a los 6 meses |
|||||||
|
|
BR |
DM |
Resultado favorable total |
DS |
EVP |
Muerte |
Resultado desfavorable total |
|
GCS 9 (55/392) |
16 (29,09%) |
22 (40%) |
38 (69,09%) |
11 (20%) |
1 (1,8%) |
5 (9,09%) |
17 (30,91%) |
|
GCS 10 (72/392) |
19 (26,39%) |
35 (48,61%) |
54 (75%) |
13 (18,06%) |
0 (0%) |
5 (6,94%) |
18 (25%) |
|
Total Grupo 1 (127/392) |
35 (27,56%) |
57 (44,88%) |
92 (72,44%) |
24 (18,9%) |
1 (0,8%) |
10 (7,87%) |
35 (27,56%) |
|
GCS 11 (63/392) |
16 (25,40%) |
32 (50,79%) |
48 (76,19%) |
11 (17,46%) |
1 (1,59%) |
3 (4,76%) |
15 (23,81%) |
|
GCS 12 (117/392) |
40 (34,19%) |
56 (47,86%) |
96 (82,05%) |
15 (12,82%) |
2 (1,71%) |
7 (5,98%) |
24 (17,95%) |
|
GCS 13 (85/392) |
31 (36,47%) |
42 (49,41%) |
73 (85,88%) |
8 (9,41%) |
0 (0%) |
4 (4,7%) |
12 (14,12%) |
|
Total Grupo 2 (265/392) |
87 (32,83%) |
130 (49,06%) |
217 (81,89%) |
34 (12,83%) |
3 (1,13) |
14 (0,53%) |
51 (19,25%) |
|
Total |
|
309 (78,62%) |
|
86 (21,88%) |
|||
GCS = Glasgow Coma Scale; GOSE = Glasgow
Outcome Scale Extended. BR = buena
recuperación (GOSE 7,8); DM = discapacidad moderada (GOSE 5,6); DS =
discapacidad severa (GOSE 3,4); EVP = estado vegetativo persistente (GOSE 2) o
muerte (GOSE 1).
Se presenta el porcentaje de pacientes con
resultado favorable (suma de BR y DM) y desfavorable (suma de DS, EVP y muerte)
para cada grupo de GCS inicial, permitiendo una comparación del pronóstico
funcional según la gravedad inicial del traumatismo.
Aunque la mortalidad no varió significativamente entre los subgrupos de la
GCS, la proporción de resultados favorables aumentó, de manera consistente, de
una puntuación de 9 a 13. Esto refuerza el valor de la GCS como indicador
inicial, pero también sugiere la necesidad de integrar factores clínicos y
radiológicos adicionales en modelos pronósticos más robustos.
Las guías
internacionales más recientes recomiendan el uso de modelos predictivos, como
IMPACT y CRASH, para estimar el pronóstico en pacientes con un TCE moderado y
grave.23 Si bien nuestro estudio utilizó un
enfoque pragmático basado en variables clínicas disponibles al pie de la cama,
la incorporación de estos modelos podría mejorar la precisión de las
predicciones. Futuras investigaciones deberían explorar comparativamente estos
enfoques en diferentes entornos clínicos para validar su aplicabilidad.
Finalmente,
nuestro estudio presenta ciertas limitaciones. El diseño retrospectivo y la
realización en centros especializados podrían haber introducido sesgos de
selección, y así limitar la generalización de los hallazgos. Asimismo, la
pérdida de datos durante el seguimiento a los 6 meses podría haber influido en
los resultados observados. Estas limitaciones enfatizan la necesidad de llevar
a cabo estudios prospectivos multicéntricos que permitan validar y ampliar
nuestras conclusiones.
Conclusiones
La
identificación temprana de factores pronósticos clave, como el deterioro
neurológico precoz y la necesidad de IOT, es crucial para anticipar desenlaces
desfavorables en pacientes con un TCE moderado. A pesar de las puntuaciones más
altas en la GCS, el riesgo de resultados adversos persiste, lo que refleja la
heterogeneidad de esta condición. Estos hallazgos destacan la importancia del
manejo intensivo inicial y la monitorización continua para optimizar los
resultados funcionales.
Referencias bibliográficas
1. Rimel
RW, Giordani B, Barth JT, Jane JA. Moderate
head injury: completing the clinical spectrum of brain trauma. Neurosurgery
1982;11(3):344-351. https://doi.org/10.1227/00006123-198209000-00002
2. Stein SC, Spettell C, Young G, Ross SE. Delayed and
progressive brain injury in closed-head trauma: radiological demonstration.
Neurosurgery 1993;32(1):25-31. https://doi.org/10.1227/00006123-199301000-00004
3. Servadei F, Teasdale G, Merry G; Neurotraumatology
Committee of the World Federation of Neurosurgical Societies. Defining acute
mild head injury in adults: a proposal based on prognostic factors, diagnosis,
and management. J Neurotrauma 2001;18(7):657-664. https://doi.org/10.1089/089771501750357609
4. Frattalone AR, Ling GS. Moderate and severe traumatic
brain injury: pathophysiology and management. Neurosurg Clin N Am
2013;24(3):309-319. https://doi.org/10.1016/j.nec.2013.03.006
5. Hukkelhoven CW, Steyerberg EW, Habbema JD, Maas AI.
Admission of patients with severe and moderate traumatic brain injury to
specialized ICU facilities: a search for triage criteria. Intensive Care Med
2005;31(6):799-806. https://doi.org/ 10.1007/s00134-005-2628-y
6. Andriessen TM, Horn J, Franschman G, van der Naalt J,
Haitsma I, Jacobs B, et al. Epidemiology, severity classification, and outcome
of moderate and severe traumatic brain injury: a prospective multicenter study.
J Neurotrauma 2011;28(10):2019-2031. https://doi.org/10.1089/neu.2011.2034
7. Benzer A, Mitterschiffthaler G, Marosi M, Luef G, Pühringer F, De La Renotiere K, et al. Prediction
of non-survival after trauma: Innsbruck Coma Scale. Lancet 1991;338(8773):977-978. https://doi.org/10.1016/0140-6736(91)91840-q
8. Maas AI, Stocchetti N, Bullock R. Moderate and severe
traumatic brain injury in adults. Lancet Neurol 2008;7(8):728-741. https://doi.org/10.1016/S1474-4422(08)70164-9
9.
Association
for the Advancement of Automotive Medicine. Abbreviated Injury Scale (AIS).
Chicago, USA: AAAM. Disponible en: https://www.aaam.org/abbreviated-injury-scale-ais/
10. Baker SP, O’Neill B,
Haddon W, Long WB. The Injury Severity Score: a method for describing patients
with multiple injuries and evaluating emergency care. J Trauma
1974;14(3):187-196. https://doi.org/10.1097/00005373-197403000-00001
11. Champion HR, Sacco WJ, Carnazzo AJ, Copes W, Fouty WJ.
Trauma score. Crit Care Med 1981;9(9):672-676. https://doi.org/10.1097/00003246-198109000-00015
12. Champion HR, Copes WS, Sacco WJ, Lawnick MM, Keast SL,
Bain LW, et al. The major trauma outcome study: establishing national norms for
trauma care. J Trauma 1990;30(11):1356-1365. PMID: 2231804
13. Marshall LF, Marshall SB, Klauber MR, Van Berkum Clark
M, Eisenberg H, Jane JA, et al. A new classification of head injury based on
computerized tomography. J Neurosurg 1991;75(Suppl):S14-S20. https://doi.org/10.3171/sup.1991.75.1s.0s14
14. Morris GF, Juul N, Marshall SB, Benedict B, Marshall
LF. Neurological deterioration as a potential alternative endpoint in human
clinical trials of experimental pharmacological agents for treatment of severe
traumatic brain injuries. Neurosurgery 1998;43(6):1369-1374. PMID: 9848851
15. Carney N, Totten AM, O’Reilly C, Ullman JS, Hawryluk GW, Bell MJ, et al. Guidelines for the
management of severe traumatic brain injury, fourth edition. Neurosurgery
2017;80(1):6-15. https://doi.org/10.1227/NEU.0000000000001432
16. Jennett B, Bond M. Assessment of outcome after severe
brain damage. Lancet 1975;1(7905):480-484. https://doi.org/10.1016/s0140-6736(75)92830-5
17. Balestreri M, Czosnyka M, Chatfield DA, Steiner LA,
Schmidt EA, Smielewski P, et al. Predictive value of Glasgow Coma Scale after
brain trauma: change in trend over the past ten years. J Neurol Neurosurg
Psychiatry 2004;75(1):161-162. PMID: 14707332
18. Servadei F, Antonelli V, Mastrilli A, Cultrera F,
Giuffrida M, Staffa G. Integration of image transmission into a protocol for
head injury management: a preliminary report. Br J
Neurosurg 2002;16(1):36-42. https://doi.org/10.1080/02688690120114255
19. Giner
J, Mesa Galán L, Yus
Teruel S, Guallar Espallargas MC, Pérez
López C,
Isla Guerrero A, et al. Traumatic
brain injury in the new millennium: new population and new management.
Neurologia 2022;37(5):383-389. https://doi.org/10.1016/j.nrleng.2019.03.024
20. Murray GD, Teasdale GM, Braakman R, Cohadon F, Dearden
M, Iannotti F, et al. The European Brain Injury Consortium survey of head
injuries. Acta Neurochir (Wien) 1999;141(3):223-236. https://doi.org/10.1007/s007010050292
21. Pentland B, Hutton LS, Jones PA. Late mortality after
head injury. J Neurol Neurosurg Psychiatry 2005;76(3):395-400. https://doi.org/10.1136/jnnp.2004.037861
22. Vitaz TW, Jenks J, Raque GH, Shields CB. Outcome
following moderate traumatic brain injury. Surg
Neurol 2003;60(4):285-291. https://doi.org/10.1016/s0090-3019(03)00378-1
23. Muehlschlegel S, Rajajee V, Wartenberg KE, et al.
Guidelines for neuroprognostication in critically ill adults with moderate–severe traumatic brain injury. Neurocrit
Care 2024;40:448-476. https://doi.org/10.1007/s12028-023-01902-2